El poblamiento romano que se dispuso en torno a la desembocadura del río Fuengirola, probablemente heredero de un asentamiento anterior, estuvo determinado a su vez por la proximidad a la línea de costa, lo que, sin duda marcó el alto nivel económico que alcanzó esta localidad, localizada en las proximidades del cerro donde posteriormente se ubicó el castillo árabe de Sohail. Este denso poblamiento se refleja especialmente en las varias villae que allí se localizan y, en las que las dependencias domésticas se asocian a factorías de salazones.